La Quiebra y los Préstamos con Codeudores

La Ley de Quiebra paraliza toda gestión de cobro de inmediato y a su debido momento elimina la obligación personal de un deudor que solicita su protección. Esto produce un alivio de inmediato en el bolsillo de los deudores, quienes se preguntan eventualmente, ¿qué sucede con las personas que hayan firmado como codeudores de uno o más de mis préstamos u otras obligaciones?

El resultado de la radicación de quiebra para un codeudor depende del tipo de caso que se presente. La mayoría de las personas quienes me consultan se siente aliviada al saber que al solicitar protección de quiebra, se paralizan los cobros y demandas en su contra, pero esa misma mayoría también se pregunta si hay algún tipo de protección para los codeudores de sus préstamos. En Puerto Rico, por ejemplo, algunas cooperativas de ahorro y crédito requieren un cosignatario, también accionista de la cooperativa, antes de proveer cualquier financiamiento a un nuevo socio de la cooperativa. En otras ocasiones, se trata de otra persona quien asegure el repago del préstamo a proveerse con sus bienes personales, permitiendo a la cooperativa (o banco si ese es el caso) demandar a esa otra persona para cobrarle el préstamo u otra obligación contractual.

Ciertamente, quien solicita protección de quiebra normalmente no quiere que dicho proceder le cause malestar económico o complicación legal a quien le ayudó como codeudor de su préstamo.

Cuando una persona solicita protección bajo Capítulo 13 de la Ley de Quiebra, el codeudor de su préstamo u otra obligación queda automáticamente protegido por la Orden de Paralización Automática (“automatic stay”). Esta disposición legal tiene como propósito que la persona quien se acoge a la Ley de Quiebra pueda ejercer su derecho a proteger al codeudor, pagando a través del plan de quiebra el préstamo con codeudor. Esta paralización automática de cobros a codeudores solo se extiende a préstamos con fines de consumo y no le aplica a préstamos u otro financiamiento con fines de negocio.

Nótese que esta protección se desvanece si el caso de Capítulo 13 se convirtiera a Capítulo 7, o si se desestimara el caso. Además, la paralización de cobros al codeudor se puede dejar sin efecto por el acreedor, si éste logra establecer ante el Tribunal que:

(1) fue el codeudor quien recibió la consideración económica (el dinero) obtenido mediante el préstamo de codeudor;
(2) el plan de pagos de Capítulo 13 no provee el pago completo de la obligación; o
(3) el acreedor del préstamo de codeudor sería irreparablemente lesionado en su derecho si se permite la protección de la paralización automática al codeudor.

Nótese que si lo que se radica es un caso bajo Capítulo 7, solo el deudor en quiebra queda protegido por la paralización automática de cobros y el acreedor puede cobrarle y demandar al codeudor.

En Puerto Rico, es común que las cooperativas y los bancos exijan a personas con poco historial de crédito o con crédito afectado que algún familiar con mejor crédito firme como codeudor o garantizador del préstamo, ya que esto le permite a la institución financiera cobrarle a dicha persona la totalidad de la obligación si el deudor principal deja de pagarla.

Con nuestra cultura de solidaridad fraternal con nuestros familiares y amigos, los puertorriqueños tendemos a firmar como codeudores con bastante facilidad, ante la circunstancia de necesidad del familiar o amigo. No en pocas ocasiones el codeudor se entera de la dificultad financiera del deudor principal cuando ya éste ha radicado para la protección de quiebra. No obstante, el Capítulo 13 de la Ley de Quiebra permite al deudor en quiebra dedicar una parte de sus ingresos para pagar este tipo de préstamo, con preferencia sobre otros préstamos personales, tarjetas de crédito y otras obligaciones personales.

Si por ejemplo, a usted le sobran $150 mensuales para pagar sus deudas después de considerar sus gastos de vida necesarios, bajo Capítulo 13 usted puede dedicar dichos ingresos a pagar el préstamo con codeudor casi exclusivamente, a la vez que elimina un sinnúmero de sus otras obligaciones personales sin codeudor sin pago alguno, o mediante el pago de una fracción mínima de tales otras obligaciones. Es así como el Capítulo 13 hace permanentemente efectiva su protección a los codeudores.

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