No Es Lo Mismo Estar Quebrado Que Solicitar La Protección De La Ley De Quiebra

Históricamente, la quiebra en los Estados Unidos y especialmente en Puerto Rico había sido concebida con el estigma del fracaso. Dicho estigma tiene un trasfondo psicológico extrañamente contradictorio, pues aun cuando muchos de los ciudadanos pudiéramos estar verdaderamente “pela’os” y apenas pudiendo sostener el pago de la casa y los alimentos, continuamos “haciendo de tripas corazones” antes de considerar un recurso legal de protección bajo la Ley de Quiebra.  En muchos casos, con aceptar la realidad de que estamos económicamente en precario y solicitar protección de ley con tiempo, es precisamente como evitamos el total fracaso económico.

Es como si estar quebrado y sin dinero para sustentarse no fuese nada de qué preocuparse, pero solicitar ayuda legal de alguna manera (realmente incomprensible) fuese algo malo. Es decir, la palabra “quiebra” de por si levantaría la connotación de fracaso en la mente de muchos, aun cuando por largos meses y hasta años, estuviésemos sin el dinero para sostenernos, estando en efecto quebrados, pero sin hacer nada al respecto.

No le quepa duda, si uno apenas puede pagarse el techo y el “arroz con habichuelas”, uno está económicamente “quebrado” y generalmente más que cualificado para la protección federal provista por la Ley de Quiebra o Bancarrota, haciendo falta únicamente el paso afirmativo para ejercer este importante derecho.

De hecho, no hay que llegar a tocar fondo para acogerse a la protección de quiebra. No sabe en cuantas ocasiones me han contado personas que primero consideran la protección de quiebra después de haber retirado y gastado su pensión de retiro, liquidación de salarios tras un despido y hasta sus ahorros de vida, en pagar tarjetas de crédito y préstamos personales, muchas veces por varios años, antes de acudir a un abogado para que los oriente sobre sus derechos. Toda vez que la Ley de Quiebra confiere mayor importancia a las pensiones de retiro y otros ahorros cualificados, y relega al estrado de menor importancia a las deudas de tarjetas de crédito y préstamos personales, estas mismas personas pudieron haber eliminado sus deudas sin gastar sus preciados ahorros de retiro y fondos cualificados. Quizás por no tener una orientación adecuada, o quizás por no reconocer la diferencia entre estar quebrado y estar bajo la protección de la Ley de Quiebra, no era hasta ese momento de tocar fondo en su situación económica, en extrema urgencia y precariedad, que primero consideraban ejercer su derecho federal.

Nadie tiene que esperar a estar desesperado o sufrir un desastre económico, para solicitar la protección de quiebra. Si por despido, reducción de salario, enfermedad, divorcio, o hasta por el incremento extremo del costo de vida en Puerto Rico, usted entiende que no va a poder cumplir con sus deudas actuales, o que va a perder su calidad aceptable de vida para hacerlo, no espere más y proceda a evaluar su situación económica con un abogado de quiebra experimentado de su preferencia. El Lcdo. Carlos Alsina le ofrece una consulta y evaluación detallada de su caso totalmente gratis y sin compromiso alguno, de manera estrictamente confidencial. Para una cita el día y hora que le sea conveniente, puede llamar al (787) 615-8733, (787) 202-4880 o escribirnos directamente a calsina@prquiebra.com.

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